NORMAS

Si mi tino sigue funcionando, el artículo 7 apartado 3 del Decreto Ley 926/2020 por el que se declara el Estado de Alarma, establece que:

“Las reuniones en lugares de tránsito público y las manifestaciones realizadas en ejercicio del derecho fundamental regulado en el artículo 21 de la Constitución podrán limitarse, condicionarse o prohibirse cuando en la previa comunicación presentada por los promotores no quede garantizada la distancia personal necesaria para impedir los contagios.”

En tal carácter, hemos sido testigos de la prohibición de manifestaciones por el día 8 de marzo, por ejemplo. Mi sorpresa ha sido considerable cuando dos días antes, el 6 de marzo, cientos de migrantes se manifestaban en La Laguna exigiendo su derecho a la libertad de movimientos. Sin distancia de seguridad y sin cumplir lo establecido en la norma antedicha, al menos hasta donde yo sé, pues es lo que se desprende de los videos que ha exhibido tanto la prensa local como la nacional.

No voy a ser yo quien enmiende la plana a los migrantes en lo que a su Derecho convenga. Que exijan aquello que les corresponda, por supuesto.

Pero no lo acabo de entender. La Ley no permite a nuestras amigas, esposas, hijas, madres y compañeras de trabajo salir a la calle a manifestarse por el día 8 de marzo. Nuestros propios negocios están yendo a la ruina, precisamente porque hemos de hacer seguimiento de las normas a rajatabla. Se nos prohíbe salir a comer en grupos de más de seis personas. Tenemos toque de queda…

Etcétera.

En mi modesta capacidad de discernimiento, creo que alguien debería explicar a estos migrantes (que ojalá cumplan sus sueños más pronto que tarde) que las leyes pueden gustar más o menos, pero son aprobadas mediante un procedimiento democrático, y con todas las garantías de un Estado de Derecho. Son, por otra parte, coercitivas. Es decir, que hemos de cumplirlas todos.

Y todas.

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