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SIGA LA RAYA CANELA

Parece que se ha publicado un artículo en la revista Nature el pasado mes de junio, en el que un grupo de científicos israelitas demuestran que los vertidos de aguas residuales sin tratar son el causante de la floración masiva de Trichodesmium Erythraeum en Israel.

O sea, que los ñordos que tenemos flotando aquí fuera también han triunfado en Israel, siendo los israelitas, como son, tan suyos para lo suyo. Por tanto, no me parece que sea cualquier cosa. Además, afirma la publicación, la propia OMS ha certificado la relación existente entre aguas contaminadas y redes de saneamiento deficitarias con el contagio de la Hepatitis A.

Vale.

Si esto es así, si hay alarma en la población, si las fotos que han sacado ciudadanos (y ciudadanas) de esta tierra, en las que se ven claramente las rayas canelas en fila india, o la nata color café con leche invadiendo la arena aquí y allá, o unas espumas sospechosas a la entrada de las playas… yo me planteo:

  1. Seguro que los comunicados de sanidad que han salido negándolo todo son rigurosos, y nos podemos bañar entre las microplastas sin problema.
  2. Seguro que, si te mandas un buche de agua accidental, no te pasa nada, más allá de que ese día te cagas pata abajo, no por la mierda, sino por el agua salada.
  3. Si te pillas la hepatitis A esa, seguro que es porque no lavas bien las lechugas, o sea que es culpa tuya.
  4. Seguro que nuestros gobernantes están perdiendo el culo para llevar a cabo más análisis y estudios que procedan para confirmar o desmentir lo anterior. ¡Qué sabrán los israelitas de esto, carajo! Me apuesto lo que quieras a que no han tenido descanso estas vacaciones. Ninguno de ellos. Fijo.

Así que, como dirían los Celtas Cortos, tranquilo majete.

Pero, en cualquier caso, “for the record”, que diría uno de CSI:

  1. ¿Cuánta gente puede vivir en Tenerife? No es xenofobia ni nada de eso, es una pregunta de índole física. Por ejemplo, si viviéramos veintisiete millones, seguramente Las Cañadas del Teide estarían plagadas de calles, edificios, chalets adosados, centros comerciales, grafittis y gasolineras. No estoy seguro de que eso mole mucho.
  2. ¿Cuánta gente puede visitar Tenerife? Actualmente tenemos más de seis millones de turistas al año. Son seis veces la población, una población que ya es la mayor de España, con 289 habitantes por kilómetro cuadrado en Canarias (sabiendo que el 80% del territorio está protegido y no vive nadie). A modo de referencia, sepa el/la lector/lectora que en España, la densidad de población es de 92 habitantes/km cuadrado. En la Unión Europea la densidad de población es de 116 habitantes/km cuadrado. Imagínense como está de peña la cosa por aquí.
  3. Si además de la densidad de población antedicha, viene a visitarnos seis veces la población de Tenerife en turistas, es como si a España acudieran… ¡300 millones de turistas al año! Ahí lo dejo.

Claro, que hay libertad de movimiento de personas, capitales y servicios, y como somos comunitarios, poco importa que seamos un territorio escarpado, fragmentado, limitado y protegido. Aquí viene quien quiere y a callar todo el mundo.

Y como todo el mundo tiene la costumbre de cagar y mear unas cuantas veces al día, si unimos eso a la posible desidia/falta de celo en alguno de los apartados de la primera parte de este artículo referido al tratamiento de las aguas fecales, bienvenidos a Trichodesmium Erythraeum Resort. Ponte cómodo, que en lo que las diversas Administraciones que tan bien nos administran se pelean, vamos a acabar todos morenitos.

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