CHILE

Mejor dejarlo pasar, ignorar lo que ha sucedido, no tener en cuenta las hordas de votantes que no han considerado los “avances históricos” de un texto que pretendía consolidar el portazo a las mayorías. En una votación obligatoria, algo también sorprendente para una democracia (no votar es una opción democrática también, entiendo yo), los responsables de la malograda reforma constitucional alegan falta de información por parte de los que la negaron, y se proponen seguir adelante en una carta magna que represente a todos, aunque no represente a todos. Un pueblo culto, como es el chileno, no está para experimentos con algo tan sensible como el texto que regirá las vidas y haciendas del futuro país, ni para derivas totalitarias que pretenden rediseñar el mapa con infinitos países acomodados a las etnias. En un país donde debe caber todo el mundo, y que bastante ha pasado ya, separar en función del criterio que sea, no es más que un burdo intento de segregación, que sugiere la imposibilidad de que los diferentes se pongan de acuerdo en algo, y que consagra que si soy parte de la etnia aymara, o quechua, o lo que sea, no puedo a ponerme de acuerdo con un tipo descendiente de alemanes, de holandeses o de españoles, bueno fuera. Esos sí pueden estar todos revueltos, por lo visto. No pasa nada. Por lo visto, nacer en una etnia es un problema para el diálogo con quien sea. Pero yo creía que un ciudadano, una ciudadana, ha de tener los mismos derechos que otro/a independientemente de su edad, sexo, creencias, procedencias y demás. Era así, ¿no?

Pues los chilenos se lo han recordado a los promotores de esta constitución rechazada. Les han recordado que Chile es una nación formada por chilenos, independientemente de que estos sean altos, bajos, rubios, morenos, hombres, mujeres, trans, de derechas, de izquierdas, apolíticos, religiosos, ácratas, artistas o cualquier combinación de los anteriores.

Un mensaje a todos aquellos que basan su edificio ideológico en la creencia de que hemos de segregarnos para así evitar conflictos y para que todo el mundo encuentre su lugar en este planeta.

Los demócratas piensan que eso, que encontrar el lugar en el planeta, es cosa de todos, y que todo se decide votando y contando votos. Que todo se decide por mayoría.

En consecuencia, la mayoría de los chilenos han indicado a los gobernantes de Chile que se centren.

Toda una lección de democracia.

Y de soberanía.

Buena semana…

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