DAR vs. RECIBIR

Nuestra contribución a la UE desde que entramos como socios en 1986 hasta marzo de este año ha sido de 252.386 millones de euros. No es poco. A cambio, hemos recibido de la misma UE transferencias por importe de 344.934 millones de euros. Tampoco es poco. Si calculamos la diferencia entre ambos importes, el resultado favorable a España por importe de 92.548 millones de euros.

Hemos de tener en cuenta que España ha recibido dichos fondos provenientes de la UE, que a su vez se financia de las aportaciones de los estados miembros. Es decir, que los estados miembros han pagado a España más de 92.000 millones de euros como contribución a nuestro desarrollo. Fondos estructurales, o fondos del tipo que sea que tendríamos que haber utilizado sabiamente para desarrollar aquellas estructuras que se mostraran más endebles en nuestra economía.

Ahora, por primera vez, la UE se endeuda para ayudar a sus estados miembros. Quiere decirse con esto que se emitirá básicamente deuda en forma de bonos, que asumirá la UE para luego dar traslado de dichos fondos a los países de acuerdo con su tamaño y situación económica. El objetivo está claro: un ambicioso plan de inversiones en la UE para no quedar fuera del concierto global, en el que las potencias van tomando posiciones para afrontar el futuro. No hablamos aquí de una cantidad de dinero para pagar cuestiones coyunturales simplemente. Tanto es así, que el fondo de 750.000 millones de euros a repartir entre todos se ha venido en denominar Next Generation EU. No es el único. A este se suman el fondo SURE, de salvaguarda ante la crisis del covid, y fondo de garantía para trabajadores por importe de 540.000, dentro del marco financiero plurianual cuyas medidas excepcionales pasan de 1,29 billones.

Bien.

Dentro de este helicóptero monetario, a España tocará administrar unos 140.000 millones, de los cuales unos 72.000 serán transferencias a fondo perdido. Es decir, para gastar/invertir y no tener que devolver. Un bálsamo para poder cuadrar unos presupuestos que no terminan de salir, en el bien entendido de que seguimos, dos años después, con los presupuestos prorrogados del PP que en su día redactó Montoro. Tal vez vaya siendo hora de que los que gobiernan en España pasen a la mayoría de edad y se mojen.

El problema es que Europa ha puesto límites a la cuestión, y ha dicho cosas tan aparentemente razonables como que la Seguridad Social ha de cuadrar las cuentas. Es el objetivo del Pacto de Toledo se ha quedado en barbecho en los últimos años porque nadie sabe cómo meter mano al asunto. Especialmente considerando que mi generación, los del Baby Boom, nos empezamos a jubilar en 2023. Somos los más numerosos y los que además hemos cotizado más, luego las pensiones que corresponden deberían ser las mayores. A ver cómo, si ya no podemos pagar lo que tenemos. Europa nos indica que deberíamos pensar en financiar parte de las pensiones con impuestos, es decir, con el presupuesto del Estado. Me gustaría ver la propuesta de los que mandan, porque el problema es serio. Tanto como para plantearnos un pacto de Estado al respecto.

Nos indica también la UE que deberíamos entender que en un momento en que el paro se acerca al 20% en nuestro país, el doble que en el resto de los países socios, no tiene mucho sentido plantear una contrarreforma de la reforma laboral de Rajoy, ya que no parece razonable que para generar empleo se aplique mayor rigidez al mercado laboral, como parece la intención de los que mandan.

En definitiva, la UE ha dicho a Sánchez que se olvide de mensajitos de esos que sirven para ganar elecciones, que ya las ha ganado, que se ponga el mono de trabajo y meta la herramienta en la grasa del motor. El asunto es serio también en esta materia.

RIQUEZA:

Y es que amplias son las discusiones acerca de cuál es el mejor modo de utilizar los dineros comunitarios, si han de ser a fondo perdido o no, si es mucho o poco, etc. Pero no veo ni en los que mandan ni –lo que me resulta más preocupante– en la sociedad, debate alguno acerca de la generación de riqueza.

Porque, no lo olvidemos: es la creación de la riqueza lo que a la postre mantiene los barcos a flote, y su ausencia la que los hunde. Si alguien piensa que esto sale adelante con la reunión de unos cuantos primeros ministros, no tiene ni idea de cómo funciona el mundo.

Si no les parece lógico, otro día les cuento el cuento de la máquina de coser, que ya me cansé de escribir.

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